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sábado, 11 de marzo de 2017

TOCAR FONDO

Seguramente en alguna ocasión en tu vida pronunciaste o has escuchado esta frase… esta frase aun cuando parezca simple tiene que ver con un trastorno mental que convierte la vida en un mar de tristeza, desánimo y desesperanza. Científicos y expertos en salud psíquica,  trabajan para inventar y desarrollar terapias eficaces que nos ayuden a combatir este síndrome que aumenta día a día.

En cuanto a su intensidad, los episodios depresivos pueden ser leves, moderados o graves. Se considera leve cuando la persona puede llevar a cabo la mayoría de sus actividades diarias; es moderado si tiene grandes dificultades para continuar con su vida cotidiana; en un caso grave, la mayoría de los síntomas están presentes de forma intensa y la idea de suicidio o autodestrucción se hace frecuente.

Los factores implicados en el ciclo depresivo pueden ser genéticos, bioquímicos, neuroendocrinológicos, neurofisiológicos, psicosociales, de personalidad y ambientales, igualmente puede estar presente esta sintomatología,  en personas con trastornos de bipolaridad, asimismo los factores psicosociales, es decir,  aquellas vivencias diarias inciden de manera notoria en nuestro estado de ánimo. Algunas personas caen en la depresión sin motivos aparentes, pero otras veces surge a raíz de alguna circunstancia difícil, como la muerte de un familiar cercano, una enfermedad crónica, problemas interpersonales, dificultades financieras, un divorcio..., hechos que pueden ocasionar síntomas que sostenidos a lo largo del tiempo,  acaban desencadenando una depresión clínica. 

Es importante destacar que “Estando literalmente  en lo más bajo”, te das cuenta que tan fuera de rumbo estabas y que las decisiones que tomabas en tu vida, simplemente no eran las correctas.  Es en esos momentos difíciles y oscuros, en medio de la desesperación, donde la rabia y la frustración te dominan, que entiendes y decides de una vez por todas y para siempre, no aceptar más nunca alguna mediocridad de uno mismo o de otros… “En el fondo”  todos tus comportamientos disfuncionales e irracionales son revelados. Si nunca llegas al punto más bajo, estos comportamientos errados continuarán una y otra vez, pasarán desapercibidos bajo un sentimiento de negación  que lo único que hace es crear más disfunciones y una caída mucho más complicada. Antes de tocar fondo, “inteligentemente” alucinas y piensas que todo sobre ti es grandioso, que todo esté excelentemente  y no es hasta que caes que te das cuenta que todo fue creado sobre mentiras y fundaciones falsas de ti hacia ti mismo.


Es así como de ti depende transformar esa situación,  en un precipicio que obviamente te llevara al vacío o en un trampolín que te impulsará a salir adelante con más fuerzas, con más ganas y con más entusiasmo para continuar el camino. 

lunes, 27 de febrero de 2017

EVITANDO LA MANIPULACIÓN.

Cuando colocamos en primer lugar a nuestra pareja o buscamos satisfacer las necesidades de las demás personas antes que las nuestras, corremos el riesgo de transformarnos en personas manipulables, ya que estas características nos hacen vulnerables a quienes traten de dominarnos. Cuando actuamos bajo el efecto de la manipulación solemos decir frases como: “lo hago porque el otro lo necesita”, “lo hago porque le debo tanto”, “lo hago porque sé que él o ella lo valora”.

Las personas que son manipuladas parten de su buena actitud; sin embargo, los excesivos deseos de ayudar al otro los puede convertir en sus víctimas, ya que ellos no se encuentran correctamente ubicados en su lista de prioridades. Es preciso recordar que el manipulador no elige a cualquiera, sino a aquellos que pueden darle un beneficio; esta es la razón por la que, si bien no es malo dar, debemos ser más selectivos a la hora de hacerlo, tenemos que aprender a dar inteligentemente, sin sentir culpa de preguntarnos: “¿realmente estoy haciendo (o voy a hacer) esto porque quiero?”. A veces, poner al otro en primer lugar puede estar ocultando una búsqueda de reconocimiento, la necesidad de validación a cualquier precio, y esto puede hacernos, efectivamente vulnerables.

Entre las víctimas de la manipulación encontramos a muchas mujeres manipuladas por su pareja que explican: “es que lo amo demasiado”, “me da pena dejarlo”. En estos casos, posiblemente la idealización sea la que no les permite ver la realidad. También podemos citar a las madres culposas,  que no pueden accionar para ellas, sino que sienten que “se deben” absolutamente a su familia. Existen también muchos casos en que personas excesivamente responsables se combinan explosivamente con un jefe manipulador que abusa de su sentido de la responsabilidad y puede sobrecargarlas. No debemos exponernos, los manipuladores estudian a las personas en busca de su vulnerabilidad, de su debilidad, y suelen tener como objetivo a individuos codependientes, crédulos, personas llenas de culpa, que priorizan la amabilidad a su propia dignidad, gente a la que le cuesta decir “No” y que le tema a la confrontación.


Está en nosotros elegir no sacrificar nuestra dignidad; este en un valor que alimenta nuestra estima y nos llevará en la dirección correcta. Aprender a cuidarnos es un trabajo difícil, pero no imposible. Por eso, decir “No” cuando es necesario no está mal. Si logramos evaluar nuestras motivaciones y deshacernos de los espejismos, tendremos gran parte de la batalla ganada.